La fisioterapia en nuestros días.

En primer lugar, me presento, soy Elena González, fisioterapeuta colegiada en la Comunidad de Madrid (número 11.117) y actualmente pertenezco al gran equipo de profesionales del centro de Fisioterapia Mirasierra. Este artículo nace de la necesidad de acercar a la sociedad el cambio de visión que estamos viviendo en nuestros días respecto a nuestra profesión. Si bien es cierto que la fisioterapia ha crecido mucho en los últimos años, todavía queda un largo camino que recorrer para poder ampliar cada vez más el abanico de los pacientes que pueden beneficiarse de nuestros servicios.

En primer lugar, el auge de la especialización y la formación continuada de nuestro sector, nos está permitiendo tratar muchos tipos diferentes de patologías que hace 20 años casi ni siquiera imaginábamos. Desde las lesiones de suelo pélvico (tanto femenino como masculino), pasando por la neurorehabilitación, rehabilitación respiratoria, la rehabilitación cardíaca u oncológica y por supuesto, la rama más conocida de la sociedad: deportiva y traumatológica. Me atrevería a decir que en cada rama de la medicina actual, hay un fisioterapeuta que se está especializando en la rehabilitación o en la prevención de las patologías que se incluyen en dicha rama y esto, por desgracia, todavía es desconocido para la sociedad e incluso a veces para los propios profesionales del sector. Vamos a hablar un poco más en profundidad de algunas de ellas.

En primer lugar, la fisioterapia uriginecológica o más conocida como fisioterapia de suelo pélvico, nace de la necesidad de dar rehabilitación a patologías como la incontinencia urinaria, el prolapso e incluso algunos de los problemas habituales en las relaciones sexuales. Es muy recomendada tanto para antes como para después de cirugías, en el caso de los hombres, como en los ejercicios pre y post parto en las mujeres. Cada vez más son los fisioterapeutas que ven en este tipo de especialización una vía de abordar los problemas de suelo pélvico que con los clásicos ejercicios de pilates e hipopresivos, se nos quedaba corto. De esta forma se han desarrollado herramientas como las técnicas de biofeedback o los ejercicios de Kegel.

Otra rama de la fisioterapia es la neurorehabilitación, parte más especializada en la patología del cerebro (por decirlo a “grosso modo”). Es cierto que en la actualidad, la neurociencia se está abriendo paso con mucha intensidad y no sólo en lo relacionado a “enfermedades del cerebro” se refiere, cada vez más somos los profesionales que intentamos formarnos en los procesos de readaptación a través de una mentalidad neurofisiológica. Para que nos entendamos, no sirve de nada ponernos a fortalecer si el “cable” que manda la acción al músculo de que haga fuerza está “pelado”. Tendremos que arreglar primero ese cable y luego ya sí, toda la rehabilitación convencional: fortalecer, control motor etcétera.

Especial atención a la rehabilitación respiratoria, muy conocida por su profunda vinculación sobre todo a la pediatría y a la UCI. El auge de esta disciplina hace que cada vez más padres lleven a sus hijos a especialistas que les pueden ayudar desde muy temprana edad a paliar los síntomas de las bronquiolitis o el asma. Además, no sólo los más pequeños se benefician de estos grandes profesionales, en las salas de cuidados intensivos o pacientes encamados que necesitan que las secreciones mucosas no se acumulen, evitando así infecciones respiratorias y otras complicaciones.

En cuanto a la rehabilitación cardíaca y la oncológica, ramas diferentes pero con una base en común, les dejaré con las ganas de descubrir a qué se dedican ya que lo abordará mi compañero Alejandro Álvarez, fisioterapeuta en Fisioterapia Mirasierra y un gran especialista en este campo. Simplemente transmitir la idea de que el ejercicio terapéutico tanto antes como después de una intervención (de cualquiera de los dos tipos) es necesaria y muy eficaz. Esto hace que las complicaciones se reduzcan considerablemente y la vuelta a la vida habitual sea más pronto que en aquellos pacientes que no se pueden beneficiar de este servicio.

La última especialidad que me gustaría explicar es la de cuidados paliativos. Labor excepcional la de esos profesionales de todas las ramas de la medicina moderna que aúnan sus esfuerzos para que los enfermos en fase terminal puedan vivir sus últimos momentos de la mejor forma posible. El objetivo principal es intentar reducir los síntomas y paliar el sufrimiento sin embargo, todo ello a través de pequeños objetivos en los cuales se intenta ir ganando autonomía y destreza en las actividades de la vida diaria del paciente. Estas pequeñas victorias, aunque no curen la enfermedad, aportan al paciente un aumento de autoestima y mejora de su calidad de vida.

Para acabar, destacar y felicitar a todos aquellos fisioterapeutas que hemos participado en programas de voluntariado en diferentes campos por medio mundo. Si hay algo que caracteriza a profesiones como la nuestra es la gran vocación que tenemos y demostramos, por ello me gustaría hacer una mención especial a Lorena Enebral, fisioterapeuta asesinada en Afganistán y que dedicó los últimos años de su vida a intentar mejorar la vida de otras personas con pocos recursos.

Una vez explicados estos campos de la fisioterapia es importante destacar que, para que podamos seguir evolucionando, es necesario recorrer el camino de la mano de otros especialistas. Por supuesto especialistas de la salud (enfermeros, terapeutas ocupacionales, médicos, psicólogos…) de otras ramas, aparentemente lejanas como pueden ser ingenieros, necesarios para el desarrollo de nuevos sistemas y nuevas plataformas que nos faciliten el trabajo, y por supuesto de la mano de los especialistas de la actividad física y el ejercicio. El trabajo en equipo nos hace más fuertes y es una pena que, tal y como está el sistema sanitario nacional actual, no adquiramos más protagonismo en hospitales, centros de salud y atención primaria. De esta forma nos vemos obligados a tener cada vez más peso en el ámbito privado, tanto en clínicas particulares como en aseguradoras.

Tenga por seguro que esto es sólo la punta del iceberg, cada vez hay más campos en los que somos útiles y muchos otros en los que ya nos hemos convertido en imprescindibles. Y por supuesto, disculparme ante aquellas otras ramas de la fisioterapia que no se he podido hablar más profundamente como la atención primaria, los cuidados en amputados, la faceta investigadora o la docencia. Por lo que si el lector de este artículo se encuentra en una situación de salud compleja y no acaba de encontrar la solución a su problema, intente buscar a un fisioterapeuta especializado y déjese aconsejar, quizás se sorprenda de que tratamos cólicos del lactante, que ayudamos a los pacientes con asma, que somos los que caminamos de la mano de un paciente después de un ICTUS o un infarto y que, como ya sabe, somos los que también tratamos su esguince.