Para cuidar los huesos, mejor salir a correr que montar en bicicleta

El impacto contra el asfalto hace que el esqueleto se refuerce, especialmente en zonas como el fémur y la región lumbar

SALOMÉ GARCÍA

12 FEB 2019 – 09:22 CET

¿Y si correr fuera mejor que el ciclismo para prevenir la osteoporosis? Enarquen las cejas y contengan la respiración: aunque pueda parecer increíble, el constante impacto contra el suelo al correr hace que el hueso se fortalezca. Son las conclusiones de un reciente estudio llevado a cabo por expertos en medicina del deporte noruegos, que apuntan a que años de entrenamiento en carreras de resistencia podrían ser un seguro de vida frente a la osteoporosis, mientras que, al evitar esos impactos, la tranquila postura sobre una bicicleta podría abrir la puerta a la degradación ósea.

Para descubrirlo, los científicos analizaron la densidad ósea de 21 mediofondistas (carreras entre los 800 y los 3.000 metros) y 19 ciclistas, tanto hombres como mujeres en edades en torno a los 25 años, con índices de masa corporal normal (entre 20 y 21) y un amplio historial de carreras a sus espaldas. Sobre el papel y en la foto, todos tipos sanos. Más aún, los ciclistas entrenaban casi el doble que los corredores: ellos pasaban 900 horas al año dándole al pedal frente a las 500 horas de los atletas. También les ganaban en las horas que se tiraban en el gimnasio levantando peso para fortalecer las articulaciones, incluso fuera de temporada. Ninguno de los corredores pisaba el gimnasio si no estaba preparando una competición. Todo hacía pensar que, como ya habían mostrado otros estudios previos, tanto esfuerzo redundaría en una mejor densidad ósea de los ciclistas.

Pero los resultados fueron contrarios a la intuición y, tras medir los niveles de densidad ósea corporales a nivel global, así como la cabeza del fémur y la región lumbar, 10 de los 19 ciclistas mostraron tener unos niveles bajos de calcio por cm2. Uno de ellos, incluso, mostraba síntomas de osteoporosis. No es la primera vez que los científicos disparaban las alarmas sobre la salud de los huesos de los ciclistas, pero hasta ahora no se había comparado con los runners.

Previamente, un estudio realizado a lo largo de un año ya evidenciaba una pérdida de masa ósea en ciclistas. Frente a ellos, sus colegas corredores enarbolaban unos huesos recios y lozanos. “Durante años nos hemos acostumbrado a escuchar que el deporte de impacto es fatal para los huesos, que si siempre se producen lesiones… Cierto que si no hay una buena técnica de carrera o no se tiene una buena amortiguación ese impacto puede afectar al cartílago articular y acabar en lesión a largo plazo. Es el típico caso del corredor con problemas en las rodillas, como la condropatía rotuliana. Pero también ese mismo impacto obliga al hueso a reforzarse en las zonas más vulnerables mediante un mecanismo natural de aposición de calcio”, explica el doctor Carlos Jarabo, experto en medicina regenerativa y del deporte en Clínica Cres.

Un efecto similar al que le ocurre a los astronautas

Lo que ocurre, explica el experto, es que “al no haber impacto y pasar tanto tiempo en la misma postura, pierden mineralización. Es un proceso que, en cierto modo, recuerda al de los astronautas, que pierden masa ósea por la falta de gravedad. Al decrecer la mineralización en las zonas de hueso subcondral, esto es, debajo del cartílago, este se queda cada vez más frágil. Y puede suceder que, cuando ese ciclista decide ponerse a correr y hace una carga intensa pero puntual, sobrevenga un edema óseo: se rompen las trabéculas, los andamios de dentro del tejido esponjoso del hueso y se rellenan de líquido. Imaginémoslo como una geoda que poco a poco va ganando espacio dentro del cartílago”. El final ya puede imaginarse: debilidad creciente y fractura cuando menos te lo esperas.

¿Qué se puede hacer en caso de personas que ya han sido diagnosticadas con osteoporosis? ·Ir poco a poco. Si les sometes a impacto de forma súbita, o tienes una fractura o, en cuanto sospechen que pueden lesionarse, abandonan el deporte·. Hay que trotar y saltar, pero paulatinamente. Su propuesta es comenzar a hacerlo en la cinta: “El impacto es mucho más controlado y suave que en el asfalto”.

Ahora bien, el impacto no lo es todo en el proceso de creación de hueso. “Intervienen muchos factores. Sabemos la importancia del calcio y de la vitamina D. Pero se suele obviar el papel de otros metabolitos, como el magnesio, imprescindible para que el calcio se fije al hueso. Si hay carencias, ya puedes tener todo el calcio que quieras que no lo vas a pegar al hueso. Es como si tienes muchos ladrillos, mucho cemento y mucha arena. O contratas a un albañil y te agencias una hormigonera, o no hay pared”. En otras palabras, deporte moderado y alimentación variada.

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