Algunas actividades físicas pueden afectar a la espalda a causa de “las posturas y la repetición de movimientos en algunos deportes que lesionan la columna” según Roberto Estévez, director del Estudio de Fisioterapia Avanzada. Por ese motivo, las modalidades que comentamos a continuación deben practicarse con moderación:

Ciclismo. La curvatura de la columna dorsal se altera por la posición mantenida en la bici para equilibrar la aerodinámica, lo que afecta a ligamentos y músculos.

Rugby. La musculatura no está preparada para recibir los golpes de contacto, y esto produce un cambio brusco en la posición de la columna vertebral.

Tenis. cuando se golpea la pelota, la espalda sufre repetidos movimientos de inclinación, flexión y extensión que afectan a los discos intervertebrales.

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Golf. Se repite el mismo gesto –flexión, extensión, rotación e inclinación de la espalda– de forma brusca y constante.

Remo. La mayor carga se recibe en el momento de máxima inclinación de la espalda, cuando se empuja la masa de agua con las palas para desplazarse.

Ballet, gimnasia. Es cierto que tienen muchos beneficios, pero en algunos ejercicios se fuerza repetidamente la columna en posiciones de flexión o extensión.

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Baloncesto. Los continuos saltos comprimen los discos intervertebrales, lo que aumenta cuando hay sobrepeso. La práctica intensiva acelera su desgaste.

Lanzamientos (jabalina, disco, peso). Para ganar impulso con el lado del cuerpo con que se lanza, se produce una rotación brusca de la espina dorsal.

Deportes de lucha. Es una combinación entre la gimnasia y el rugby, ya que se le añade el peligro de que el contrario puede golpearte bruscamente sin que la musculatura esté preparada.

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Este artículo se ha obtenido de la revista Muy Interesante, y está escrito por Francisco Cañizares

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